El Duelo

El duelo es un momento para darnos permisos, para amarnos y para encontrarnos. Cuando transitamos su camino nuestras emociones están a flor de piel, es ese momento donde la dualidad nos muestra la finitud del cuerpo, que sólo nos ha sido prestado para vivir esta experiencia, nos confirma la creencia que inexorablemente en millones de años nos da argumento para creer en la muerte. Más sabemos que somos mucho más que un cuerpo, solo es una transición y como el ser de luz que somos cambiamos solo la consistencia.

Sin embargo, aquí quienes quedamos dentro de la matrix y la experiencia dual, sentimos el no poder volver a tener una charla, no darle más un abrazo, no sentir su presencia, y las emociones pasan solo por nosotros, sabiendo que la mente crea este mundo de ilusiones y ahí cuando recurra a él/ella estará feliz y sonriéndome, “es mi recuerdo, vive en mí y no dejará de serlo.”

Pero bien hoy transitamos el duelo, entonces respetémonos, lloremos, riamos, y volvamos a llorar, salgamos o quedémonos por este momento en nuestro lugar seguro toda crisis tiene su etapa y no debemos forzarnos a nada, ojo tampoco alargarlo más de lo necesario, nuestra alma sabe, ¿qué necesita trascender en este momento? Descubrámoslo, fortalezcámonos y salgamos nuevamente a esta experiencia dual, nuestro árbol genealógico aquí nos puso, honrémoslo con nuestra mejor versión y sabiendo que quienes parten dejan solo el cuerpo y la huella para que sigamos eligiendo el mejor camino para nuestro recorrido. Bendigo mi árbol, mi familia, hacia ellos mi mejor regalo es transitar esta vida siendo fiel a mi Ser, brillar, expandir lo que soy, simplemente eso YO SOY, lo demás es pura cáscara. Esa que mostrará solo una imagen de mí. El duelo solo nos lo dan estas ilusiones y la sensación de creernos incompletos.

¡Qué mejor momento para encontrarnos a nosotros mismos y mantener la coherencia entre nuestra mente, cuerpo y alma! El duelo está ahí para despedirnos del físico de un ser amado, pero también para tomar conciencia de la eternidad de nuestra alma.

Te amo no dejare de decirlo y esa vibración te llegará.

Amémonos para poder dar el inmenso amor que somos y brillar como debemos, no creamos que las luces se apagan, solo iluminan otro sitio.

Dedicado a mi Tío. (Francis Quaglia)

Edith Deletraz

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